AMOR Y VÍNCULOS DE PAREJA: ASPECTOS BIOPSICOSOCIALES
ANTECEDENTES DEL AMOR
El amor por sus raíces y
sustratos biológicos, ha dejado indicios de su existencia desde tiempos
remotos, nos ofrece algunos vestigios de este ancestral “encuentro” proveniente
de la antigua Sumeria.
En diversas culturas y
épocas e han registrado conmovedoras historias de amor, muchas de las cuales,
condenadas por la adversidad de las costumbres, terminaron con la muerte de uno
o de ambos conformantes de la pareja. Se conocen narraciones y objetos
artísticos que atestiguan la pasión de Isis y Osiris en el Egipto de hace 3,000
años.
En el pasado y ahora, sin
recurrir a otras investigaciones por lo que se observa a nuestro alrededor y si
acaso por lo que nos sucede a nosotros mismos, el sentimiento del amor se
vivencia como algo real y “sueño de felicidad”. Que se anhela, recuerda,
disfruta o sufre. Muchos sabemos que en este difícil juego se gana o se pierde.
Para el psicólogo Sternberg
(1998) , el amor es una idea construida socialmente. Con lo que quiere decir,
que no existe una realidad particular que sea experimentada por todas las
personas de igual forma y que además, el amor tiene un marco conceptual en cada
sociedad y tiempo
Cada cultura plasma sus
propias maneras de comprender y vivir esta relación: la forma que yo amo y me
pueden amar. Influyendo incluso en las actitudes y prácticas sexuales que son
objeto de reinterpretación según las ideologías y el avance de las fuerzas
productivas de cada época
El matrimonio cumple roles
sociales ordenadores de la reproducción y daba lugar decoroso a la mujer y los
hijos. Sin embargo dentro de esta institución no era frecuente el amor pasional
ni el romántico hacia la mujer
CARACTERÍSTICAS DEL AMOR
Para Marina (2005), el amor podría ser la atención
focalizada o una experiencia intensa. La vivencia de una súbita tristeza si el
objeto de amor se nos aleja . el autor aclara que no toda tristeza es amor.
Como tampoco cualquier “experiencia intensa”, pues hay algunas igualmente
fuertes y poco decorosas que no las llamaría como tal. Tristeza o no, el amor
es deseo latente de posesión del otro.
Podemos así mismo
compartir con el articulista, la definición amplia de Aristóteles: “Amar es
querer el bien para el otro” agregando que el amor busca plenitud en la
reciprocidad, sentido de la vida y completitud.
El amor como
fundamento del matrimonio, recordaremos, no llega ni a dos siglos su
advenimiento. Subsisten en algunos lugares los matrimonios pactados y
prácticas.
Es pertinente
destacar que la sexualidad es tema obligado en las relaciones del amor y de
pareja. Nadie lo duda hoy. Estas interacciones humanas en sociedad sufren
influencias y manipulaciones interesadas
NATURALEZA Y CULTURA EN LA
PRAXIS DEL AMOR
Si bien es cierto
conformamos una comunidad humana supuestamente superior, es indesligable
nuestra condición animal, mamífera y especialmente primate como especie. Con
hallazgos del genoma humano, hace poco se han confirmado algunos supuestos de
la evolución que Darwin hubiera celebrado jubiloso. Cada ser humano, sabemos
hoy, tiene un juego multimillonario de genes repartidos en los 23 pares de
cromosomas provenientes de la madre y del padre.
Se puede decir
luego, que el plan de la sobrevivencia del homo sapiens en el planeta Tierra
implícita la entrega permanente de estos cromosomas, es decir damos nuestros
juegos genéticos para mantener la existencia y mejoramiento de la especie lo
que confirmaría que hay un propósito biológico ancestral en el enamorarse de un
alguien que complemente o ayude a mejorar la descendencia. Del hijo que está
entre las dos miradas “selectivas”. Las que se movilizan por atávica
programación, a través de los circuitos cerebrales del emparejamiento.
Se ha dicho que
muchos de los notables avances de la humanidad han sido motivados por la
sexualidad. Los beneficios y seguridades que buscamos han sido siempre
movilizadores sociales básicos relacionados con la pareja humana y su
descendencia. Es evidente nuestro compromiso con el bien genético futuro que se
asocia al que libramos ontológicamente como individuos.
Nos situamos siempre
como “varón” o “mujer” en las diferentes interrelaciones. Como se ve, vamos
construyendo o reafirmando nuestro genero e identidad sexual desde antes de
nacer, en la socialización familiar y frente a nuestros padres
SEXO Y AMOR
Sabemos que existe
el sexo sin amor. Que solo algunos enamoramientos se dirigen hacia el amor
romántico y estos se caracterizan por estar insuflados de pasión sexual. “
Dulce locura” temporal que tiene sus propias reglas en cuanto proceso y
dinámica personales. Para algunos el sexo o la inquietud sexual provienen, en
primer lugar, de estímulos mentales que se presentan en diferentes y múltiples
ocasiones. En especial cuando el enamorado se permite evocar recuerdos o
momentos eróticos-sexuales determinados y experimentados con la amada.
No hay que perder de
vista que con amor o sin este, el sexo es la pasión universal mas rendidora. En
todas partes la gente busca obtener el mayor placer posible de esta natural
actividad que compromete toda la personalidad y no solo los aspectos
psicofisiológicos o genitales
Desde lo biológico,
sabemos que los cambios hormonales influyen en el deseo sexual femenino al
acercarse el día de la ovulación. Es observable los efectos que la edad origina
en las personas mayores a las cuales les deja de interesar el sexo, sea por la
disminución hormonal o por la actitud social represora que recae sobre ellos
COMO PUEDO AMAR O COMO
PUEDEN AMARME
Nuestro desarrollo
integral desde bebes hasta la pubertad, desde las perspectivas de Bowlby
(apego)y Freud ( etapas psicosexuales infantiles) forman una buena parte del
trasfondo instrumental psicodinámico para escoger pareja mantenerse en esta o
encarar la ruptura.
Alternarnos con
estas funciones y con las más profundas- filogenéticas que como especie conservamos
.todo lo cual es verificable en diversas conductas y en las regiones cerebrales
responsables de los cambios neurofisiológicos, como lo han demostrado los
estudios de Fisher (2004)
El amor para Freud,
es sexualidad sublimada que incluye un rango de conflictos inconscientes. En
esta relación se intenta entonces, canalizar, proyectar y resolver
frustraciones o conflictos pendientes de la infancia o experiencias vividas con
nuestros padres.
Por el lado
evolutivo, según las teorías de apego infantil de Bowlby y los estudios de
Ainsworth habría tipos de apego infantil
v El niño seguro que tolera
separaciones breves y vuelve luego feliz con la madre, formara un 53% de
adultos amantes seguros
v Del niño esquivo que de la
separación y al regreso de la madre queda indiferente o menos confiado, saldrán
los amantes conflictivos
v Del niño ansioso que
reacciona ambivalentemente y que le resulta difícil recobrar el equilibrio
emocional al reencuentro con la madre ,luego de su separación , se configurara
el amante ansioso
Estos y otros
estudios nos permiten afirmar que el modo de responder al amor es parte de la personalidad.
Producto de modelos, aprendizajes y experiencias sexuales concretas ocurridas
en nuestra biografia. Depende tanto de los aspectos hereditarios como de las
historias familiares tempranas.
FACILITADORES DEL
EMPAREJAMIENTO
Además de un paradigmático
que es la belleza y la juventud para el enamoramiento, no dudamos que construir
relaciones amorosas requiere de los amantes, coincidentes condiciones
culturales, éticas y emocionales. Por ello mencionaremos algunas situaciones
definitorias en las relaciones de pareja:
Proximidad: mirar al otro, “para “requiere de proximidad real o virtual. Se debe pasar por una familiarización inicial
Excitación: seducir al otro significa movilizar casi todos los recursos y habilidades personales. Está interrelación crea tensión en ambos.
Reciprocidad: como seres sociales buscamos “existir” para el otro. Somos por los otros. Con cada persona o interrelación, sabemos nuevas cosas de nosotros mismos
Similitud: si una pareja tiene los mismos niveles educativos y aspiraciones intelectuales o sociales habrá buenas bases para apreciarse mutuamente.
Obstáculo: para el enamoramiento la oposición resulta estimulante. Levanta sentido defensivo y une a la pareja
Otro factor significativo
es el sexo. Que ocupa un lugar especial en el sustrato bioneuronal que sostiene
al inicio y siempre una relación de amor, aunque con variantes en frecuencia e
intensidad a lo largo del tiempo












